In Your Hand, Dried Rain es la primera exposición de Louise Glévéau Guerreiro en España. Para esta ocasión, ha invitado a Joris Papin, con quien comparte estudio en París. De esta proximidad cotidiana ha surgido un diálogo entre dos prácticas que abordan el paisaje, la materia y la memoria desde direcciones diferentes.
Las luces de neón del estudio se reflejan en los charcos de agua sobre la superficie de un lienzo que lleva secándose en el suelo desde el día anterior. Louise Glévéau Guerreiro contempla la pintura sobre su soporte rugoso.
La imagen aparece solo fugazmente. Está a punto de reorganizar los elementos de una pintura que nunca termina de definirse. Retomando un gesto anterior, lo despliega con energía sobre la superficie antes de que una figura vegetal desaparezca bajo una nueva capa de pintura. La materia se transforma constantemente. Cada grieta abre una nueva posibilidad pictórica, un espacio por el que la pintura puede seguir desplegándose.
El aire del estudio está saturado por el olor de los pigmentos y de la pintura acrílica que Louise prepara ella misma. Los paneles rocosos de un políptico la rodean como puertas que se abren para recibirla.
Observa la más mínima fisura por la que poder introducirse. Un cúter, una espátula y un listón de madera son algunas de las herramientas con las que evoca una forma de melancolía: un paisaje maltratado, marcado por la saudade. El metal raspa la superficie y profundiza en las grietas, mientras la propia pintura dicta la disposición de las siguientes capas de materia.
Joris Papin recuerda periodos de deambulación por la península de Cotentin, la región de Normandíade la que procede. En su estudio, aplica veladuras de temple con un pincel japonés sobre soportes de madera preparados con carbonato de calcio. Sobre sus superficies se adivinan figuras inestables, como si estuvieran atrapadas en una alegoría del viento. Los encuentros con plantas, familiares y animales aparecen como retratos, más dibujados que pintados, sobre atmósferas terrosas pero siempre llenas de color. Sobre una mesa descansan sus poemas breves y fragmentarios, que marcan la atmósfera de su siguiente pintura. Su técnica de temple al huevo incorpora influencias asiáticas, en las que el trazo y la línea ocupan un lugar central, y da lugar a pinturas de gran fuerza visual.
Joris trabaja a partir de la repetición: al desarrollar sus pinturas en serie, los recuerdos reaparecen y setransforman. El grosor de los soportes confiere a las obras una presencia casi pétrea, que contrasta con la fragilidad y el caráctercambiante de las imágenes.
En el estudio que comparten, los soportes áperos de Joris conviven con los de Louise; las figuras de él se asientan mientras las de ella se desvanecen. Sus trabajos se construyen mediante un diálogo constante, tanto conceptual como plástico.
Louise : Mi pintura evoca la idea de la pérdida, del recubrimiento, de una ausencia hecha presente.Las figuras casi desaparecen de las pinturas y, sin embargo, en ocasiones vuelven a aflorar a la superficie. En tu obra están más fijadas.
Joris : Sí, las mías aparecen. Surgen de una armonía cromática o de una presencia atmosférica, perono se pierden en ella.
Joris : Tu trabajo se acerca a la idea portuguesa de la saudade: un sentimiento de ausencia tan intensoque llega a experimentarse como una presencia…
Louise : …Como la mayoría de mis figuras, engullidas por la materia, es, literalmente, la presencia deaquello que está ausente.
Louise : Hablando de ausencia o, más bien, de presencia, tu poesía resuena con tu pintura, pero ambas nunca llegan a mezclarse.
Joris : Ambas dialogan entre sí. A través de la economía de las palabras, espero alcanzar una densidad capaz de enriquecer mi pintura.